"¿no cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal mas fresco se marchita?"


M. Hernandez



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sábado, 9 de enero de 2010

23 de Octubre 2009



Era tu bar, mis dos de la mañana,
mi carrera cargada de agonía,
mi querer revivir tu boca fria
con mi boca de rabia talibana.

Clavada en el vacío tu mirada,
un hálito de frío desmembrado
me trepó como un virus desatado
de diminutas lunas desgarradas.

Incrédula, agarrada a tu cabeza
vi algo irremediablemente duro
en el centro de tu pupila oscuro

y ese amor desmedido, ésa rareza
que brilló tantos años sobre el tedio
se perdió aquélla noche sin remedio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un abrazo enorme, me dejas conmovida con este soneto tan doloroso
No suelo dejar comentarios en los blogs, contigo hago una excepción.
Te echamos de menos, Got. Vuelve porfi.

Un abrazo enorme.

I Reyes

Tere-Teresa dijo...

Gracias Isabel. Ya ves, no puedo escribir nada nuevo, tengo la mente demasiado cargada de tristeza, de añoranza, de incredulidad.
De vez en cuando rehago poemas antiguos que me sirven de guía para poder espantar algunos fantasmas, como mi propia visión realizando una RCP al compañero de mi vida sin que sirva de nada. Jamás lo hubiera imaginado, pero ha sucedido.
Todavía no se dónde estoy.

Carlos dijo...

Soy de los que creen que las palabras valen muy poco frente a algunas situaciones que nos debordan de dolor, pero a pesar de saberlo, creo también que hay que decirlas, porque en algún punto, aunque uno no pueda darse cuenta, de alguna extraña manera, acompañan.

Beso.