"¿no cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal mas fresco se marchita?"


M. Hernandez



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martes, 18 de marzo de 2008

Aletheia









La revista Aletheia, de la universidad de Valencia publicó este invierno su nº 5, "el movimiento"
donde incluyó mi pema "latidos", la revista no llegó a mis manos hasta la semana pasada. Aunque ya me había publicado otras veces, este número lo guardo con especial emoción.


Latidos


Hoy el mundo se expande y se abren afanosas
en danzas delicadas a mi paso las flores,
el asfalto es calzada de madera olorosa
y todos los balcones son limpios miradores,

porque la vida estalla, y me pierdo con ella
en toda la aventura que supone estar vivo,
porque vuelvo del barco metido en la botella,
de la esperanza quieta del milenario olivo.

La cuidad estridente es mi canción de cuna
y duermo a pierna suelta con todos sus sonidos,
porque el mundo se mueve, y mi sangre de luna
se torna roja y viva nutriendo mis tejidos

el mundo se desliza, se trepa, se estremece
se late, se entrechoca, se silba, zigzaguea,
desde el ala de insecto a la luna que mece
la tormenta, la lluvia, la pendular marea,

todo en definitiva es sólo un movimiento
que conjuga en lo simple el tremendo infinito,
el universo late con sístole violento
en mi pecho encerrado, y en su latido habito.











sábado, 15 de marzo de 2008

mi padre



Fue un hombre luminoso mordido en lo mas hondo,
donde la luz se gesta, donde nace la esencia
del fragmento del dios grabado en el trasfondo
del hombre y su conciencia,

...y me lanzaba al cieno cordones umbilicales
rescatándome a tiempo de su fondo homicida,
en su aroma, en su hueco de abrazos paternales
tenia mi guarida,

me miró desde niña con los ojos profundos
llegando a lo mas hondo de toda mi estructura,
su cuello poderoso certeza de mi mundo
mantuvo mi cordura,

fué mi arbol de la guarda, mi dulce compañía,
abrigo al que acudía con mi dolor a cuestas,
me cubrían sus brazos con la melancolía
de quien no halla respuestas,

en un tácito acuerdo de contención, dolimos
todo un mundo invivible de perversos rincones,
un goteo incesante de barro en el que vimos
construirse la casa de las demoliciones.

Yo huí, como quien huye de una carcel de cieno,
el se quedó en su puesto, como fiel centinela,
su barba se hizo cana, y mi vida echó el freno,
con el amor intacto regresé, con cautela,

y lo encontré sentado en su sillón eterno
con su voz de tormenta mucho mas apagada
escribía despacio tangos en su cuaderno,
su feroz adversario ganó por goleada.

Y se murió una noche, y me morí a su lado,
y así me voy muriendo (a ratos...a su sombra…)
su ausencia es como un hueco en mi boca atrapado
que en silencio lo nombra,

me quedan sus cenizas en una estantería,
su voz en mi cerebro, y su humor, y su llanto,
su pasión por el mar, y por la poesía
lo quise tanto, tanto…


miércoles, 12 de marzo de 2008

poetas




Atémoslos en corto, se nos han desmandado,
lo que aquí se proclama: ultravital, sangrante...
empapa mi cerebro, como papel secante
de verso alimentado.

Atémoslos en corto: ha estallado la brisa
enredada en belleza, en altura, en talento,
impregnandolo todo de pasión, -a ése viento
me doblego sumisa-.

ante el verso desnudo tendré que resignarme,
imposible alcanzar a tocar su tobillo,
aquí espero, observando, convertida en ovillo
para no enamorarme.

de contrapuntos (para charlie)




-...porque uno se remansa en paz y abrigo
haciéndose mas rico, y se ennoblece,
y se impregna de luna ,y se estemece
recogiendo el extremo del testigo-

Yo me dejo empapar de su belleza
debajo de un goteo incandescente
que sacude, quemandome la frente
tanto tiempo sumida en la tibieza,

entonces lo profundo enmudecido,
se desgrana en un puzle definido
que ocupa mi vacío, que eclosiona

en un verso apenas encendido,
como el soplo de un dios aparecido
que roza con su aliento mi persona.

sábado, 8 de marzo de 2008

un parque sin nombre




Yo vagué por las calles de este amargo febrero
desolada y febril, apartando a la gente
sin perdonar, sin tregua, con la muerte en la frente,
con semblante de acero,

la ciudad se tragaba cada lágrima viva
con voraz amargura, como un monstruo que sabe
que el dolor solitario resbala sordo y grave
por su boca lasciva,

y anduve como en sueños, aterida de frío,
sin rumbo y sin descanso como un preso fugado
hasta un parque sin nombre recoleto y cuajado
de magnolios sombríos,

en el suelo sentada abrazada a mis piernas
escondí mi verguenza de princesa desnuda
sin sus versos de lino, con su garganta muda,
sin sus palabras tiernas,

la noche me aplastó como el peso de un hombre,
estallaron neones como nocturnas flores.
Y regresé rendida , al hombro mis dolores,
de aquél parque sin nombre.




martes, 4 de marzo de 2008

Las manzanas de Gotinha

Bueno, paso a transcribir un análisis de un poema mío.
Lo hago con la mas absoluta estupefacción.
Mi enorme agradecimiento al autor que tan meticulosamente ha diseccionado mis versos.

Va por tí Gerardo.



*

MANZANAS

Yo tuve algunas veces pasiones de una pieza,
rotundas y perfectas como verdes manzanas,
ilusiones de lluvia empapando mañanas
que sacaban su lengua de reseca tristeza;

recogía sonrisas, atesoraba insomnios
como curas posibles teñidas de futuro,
ecuaciones de vida que encerraban binomios
que intentaban soltarme de un anclaje seguro;

yo tuve en cada esquina un amor imposible,
un cuarto de esperanza, una sombra acechante,
una furia medida sujeta a un imperdible,
el deseo de huir en un vuelo rasante;

y busqué febrilmente lo que me revelara
la fórmula secreta, el quid de mi desvelo;
sumergí mis manzanas en rojo caramelo
pilotando una nave que al final me alejara.

Pero la vida hundió en el barro mis botas,
se comió mis manzanas, destiñó mi deseo,
entretuvo mi furia sin ningún forcejeo
y me llevó a su huerto de promesas remotas.

Hoy voy por la autopista final de la cordura,
no me salto jamás los semáforos rojos
y busco las cadenas para andar mas segura,
y no sueño con barcos, ni con piratas cojos,

pero sigo teniendo algo oscuro y sombrío
en mis ojos serenos, en mi voz mesurada:
a veces me despierta un sudor denso y frío
con aroma acidulce de manzana quemada.




*

He modificado apenas la puntuación, a los efectos de facilitar mi lectura personal. Sería oportuna la opinión de otros foristas interesados en detalles sintácticos, y la ratificación o la rectificación final de la autora.

Los epígrafes en letra chica que preceden cada título son solamente los apuntes que fui haciendo en mi agenda, cada vez que me volvía a la memoria el poema.

*




¿Cuántas veces repite la palabra y cómo adjetivada cada vez? - Mismas y distintas manzanas. - Cómo se relaciona la (la imagen) manzana con el yo poético. - Cómo vuelve la imagen y de qué manera - En cuáles cuartetos está y en cuáles no (la palabra manzanas).

Iteraciones. Proporción. Ilación. Yo poético.

1.1. La palabra manzanas está empleada cuatro veces en el poema, en los cuartetos 1, 4, 5 y 7. En este último, en singular, aunque retóricamente también plural.

1.2. Siendo los cuartetos 1 y 7 los extremos del poema, considero a los cuartetos 4 y 5 como centrales, no en simetría sino en el lugar que articula la proporción áurea.

1.3. Hay una ilación notable en el poema, que superpone, al registro específicamente poético, la diacronicidad de un relato. Las manzanas no están adjetivadas más que al comienzo (rotundas, perfectas, verdes), a la manera de la caracterización de los personajes de un cuento o una novela, y luego no más hasta el final, en donde reaparecen bajo las especies de un recurrente déjà vu.

1.4. Nunca es sencillo diferenciar la voz poética (la relacionada con el ars adoptado -por la causa que fuera-) de la individual y personal (en el sentido psicólogico). Tampoco me aboco a la pesquisa, pero se me aparecen (y me parecen) aquí correspondientes.
Otra correspondencia: lo enfocado y el enfoque. Es decir, las manzanas y la poeta. Las manzanas son en cierto modo ella misma, si se admite la identidad de los elementos de la secuencia: poeta-alma (de poeta)-animus-psique (deseo).



Metro alejandrino. Ver hemistiquios y tónicas internas.- Rima consonante (¿serventesios?) Ver si no hay asonancias internas o repetidas.

Métrica y rima.

2.1. El metro alejandrino clásico se resalta en sus hemistiquios absolutamente sonantes. Al punto de haberme inducido a interrogarlos separadamente en cuanto a su acentuación interna.

2.2. Lógicamente no consigno el acento final en 6ta (hablo de hemistiquios) sino el interno de cada uno en cada verso. Así, el primero (Yo tu ve algunas veces / pa sio nes de una pieza) es del tipo 2-2. El resultado de mi conteo es el siguiente. Doce versos del tipo 3-3; cinco del 2-3; tres del 2-2 y tres del 3-2; dos del 3-4 y dos del 4-3; uno del 3-1. Es decir que de los veintiocho versos, doce (casi la mitad) son del tipo 3-3. Pero no incurre esta proporción en una predecible cadencia machacona, porque dicha combinación nunca se mantiene más allá de dos versos consecutivos.
Considerando no ya versos sino hemistiquios, la proporción de tónicas en 3ra es mayor aún que la mitad del total: de cincuenta y seis, treinta y siete; y catorce en 2da, cuatro en 4ta y uno en 1ra. Y tampoco me resulta machacona esta relación.

2.3. La rima, consonante, combina los cuartetos clásicos (ABBA) de las estrofas 1, 4 y 5 con los serventesios (ABAB) en las estrofas 2, 3, 6 y 7. Creo que esta combinación (y en esta misma proporción) es un acierto, ya que la sonoridad del serventesio se adecua más eficazmente en las estrofas de arte mayor superiores al endecasílabo. Y el peligro de la excesiva cadencia se avienta con la inclusión de los tres cuartetos clásicos.

2.4. La cuestión de las “asonancias de las consonancias” (ejemplo: mañanas , en el tercer verso de la primera estrofa y revelara , en el primero de la cuarta) está resuelto, por la lejanía de los versos tales. En cuanto a las asonancias internas (imposibles de vadear en poemas de versos compuestos de cierta extensión), no son relevantes a mi oído.



Contar cuántos cuartetos son. - Ver si hay alguno superfluo (si no: admirable continuidad y unidad). - Si hay encabalgamientos. - Si los cuartetos son “cerrados”. - Cuáles. - Ver aliteraciones o cacofonías, si las hubiera. Facilidad o escollos para la recitación.

Estrofas. Oralidad. Otra proporción.

3.1. El poema se desarrolla en una estructura de siete cuartetos. Ninguno, a mi juicio, superfluo o redundante, por lo que confirmo mi primera impresión de continuidad y unidad. Si bien los cuartetos son “cerrados”, sin encabalgamientos entre estrofas (ni siquiera entre versos), el canto es raudo y fluido.

3.2. No he registrado aliteraciones ni cacofonías, y esto permitiría una recitación sin escollos. Aunque esta transpariencia pueda quizá requerir un especial cuidado en la entonación de quien lo recite.

3.3. Antes señalé algunas felices proporciones: la que surge del empleo de la palabra del título (en 1.2); la de la distribución acentual (en 2.2); la de la combinación de cuartetos clásicos y serventesios (2.3). Ahora, en esta última lectura de repaso, veo otra más.
Veo una estructura de soneto, en el sentido de la estructura bibartita de la forma soneto , en la que la primera parte expone el tema y la segunda, mediante un giro, corre la significación y lo termina en otro espacio, o en otro tiempo. Soy de la opinión (o “sensación”, como se estila decir hoy) que el metro alejandrino no le conviene tanto al soneto como el endecasílabo, y la razón es que las tres sílabas de más en cada verso piden cancha más larga que lo que la inminencia de la segunda parte le otorga.

3.4. Pero si alargamos la cancha (manteniendo la proporción entre la parte de exposición y la de resolución), el alejandrino puede llegar a expresarse en toda su potencialidad.
En el soneto propiamente dicho tenemos ocho versos para la primera parte y seis para la segunda. Alarguemos la cancha, pues, duplicándola: 8x2=16; 6x2=12. Que son, casualmente, los dieciséis versos de los primeros cuatro cuartetos de este poema y los doce de los últimos tres. Y la división entre ambas partes está, claro, donde debe estar: en el giro adversativo de la conjunción pero , que inicia el primer verso de la quinta estrofa.

3.5. Matemáticas. Para analizar la estructura, y también para encontrar sus alusiones en la primera parte y no en la segunda, marcando de esta manera otra vez la diferenciación entre ambas. Veamos. Primer cuarteto: pasiones de una pieza que remiten a cualquiera de los sólidos perfectos; y en el segundo verso rotundas y perfectas , aludiendo a tácitas esferas. Segundo cuarteto: ecuaciones y binomios . Tercer cuarteto: esquina y cuarto (las cuatro esquinas de la ochava y el cuarto como cuarta parte, al tiempo que como habitación). Ejemplo de la secuencia que inducen los significantes guiando los significados. Cuarto cuarteto: fórmula .
En la segunda parte no hay alusiones de este tipo, ni aun forzando las interpretaciones.



¿Es un poema femenino? ¿Por qué? Identificación simbólica. La cocina. El trofismo. - La manzana como símbolo. - Identificación con el símbolo: yo he sido o yo he tenido. - Proceso y resolución en acidulce.

Digresión sobre lo femenino. Significación y simbolismo.

4.1. Aquí, una pequeña digresión respecto de un tema secundario, pero que se me ha hecho patente desde mi primera lectura de este poema. ¿Hay una poesía femenina?
Me aventuro en afirmarlo. Siquiera por lo grotesco de escucharme a mí mismo declamando en público lirismos de este tenor. (De esta mezzo.)
Tal vez el feminismo fue un mal necesario, y ahora ya nadie pretendería retroceder la historia para confinar a las mujeres inteligentes y sensibles a los conventos o a los meros diarios íntimos. Pero hay una poesía femenina, sí. Como hay la masculina. Otra cosa son la fuerza, la contundencia (masculina o femenina) a veces, y otras veces la afectación y la flojera (masculina o femenina, también).
Se ha confundido con frecuencia una característica genérica de la mente femenina, negándola cuando no se asimila a algún tipo de masculinización. Rubén Darío aludía a la voz viril de cierta escritora (creo que Concepción Arenal), como si el adjetivo la halagase.

4.2. Si puede admitirse la identidad de la poeta y sus manzanas, habrá que ver después algo en el nivel simbólico. La manzana edénica, causa de la conciencia del bien y del mal, de la catástrofe humana, pero también de la industria de glorificar estragos. La manzana cocida frente a la cruda, según Lévi-Strauss, la transmutación por el fuego de los alquimistas. La alquimia de la cocina. El ámbito femenino por historia y por afición. La base trófica de la inteligencia, al decir de Ramón Turró. Los principios de placer y de realidad de Freud. La síntesis dialéctica en la estrofa final, y la nueva tesis del símbolo recurrente como melancolía.


¿Poema optimista o pesimista? - El arte y la transmisión de la idea. - Poemas clásicos. - Aires de Sabina, Storni. - Pilar, Bendito. De cómo se transforma lo cotidiano en alta poesía. Personajes cercanos.

Mensaje.

5.1. ¿Y cuál es el mensaje? –preguntaban los docentes de letras en mis tiempos. Ya pasó la moda de preguntar eso, así como la de requerir en cada texto el compromiso social. Sin embargo yo quiero apuntar que hay mensaje aquí. Un mensaje que obvia los términos voltaireanos y apunta a las emociones en general, y a la filogenia de la melancolía particularmente. El mensaje que dice de las ilusiones y las pérdidas en la vida y las recuperaciones en el arte.

5.2. Demás está decir que el arte es fundamental en la expresión de un tema cuando se pretende exhibirlo. Y si el tema conlleva un mensaje (no confundir con consejo), imprescindible. El arte, en este sentido, es más eficaz y perdurable que los cánones y los panfletos.

5.3. Lo existencialmente perdurable es el recuerdo. Hay poemas excelentes que olvidamos apenas cerrado el libro. Hay autores que nos gustan (si nos preguntan por él), pero somos incapaces de recordar uno solo de sus poemas. Otros, en cambio, se fijan en la memoria para siempre. A esos les llamo mis clásicos.

5.4. Con aires de Joaquín y de Alfonsina, este poema memorable me retrotrae a otros de la autora, que conocía de antes (Versos para Pilar, Bendito) y a los que he vuelto, reconociendo ahora su voz inconfundible. La voz y las notas (la amiga, el hijo, ella misma) que colocan lo cotidiano tras un prisma de alta poesía.

*

Hay palabras y frases que quedan ineludiblemente unidas en la memoria con algo que hemos leído, no importa si de niño o pasados los cincuenta. Así, yo tengo la sombra larga de Silva, la luna de Borges, el albatros de Baudelaire, la rosa blanca de Martí. Acaso todos los poetas leguen en distintas palabras a distintos lectores los nuevos arquetipos, porque cada alma propone los suyos y creamos cada vez lo eterno.
Ignoro los antecedentes literarios de este poema, y no pienso buscarlos, porque no se trata de establecer méritos personales de originalidad o primacía. Creo que el arte está más allá del artista, y que este es su privilegiado instrumento.
Como la larga sombra, como la luna, como la rosa blanca, llevo en mí desde ahora estas manzanas rotundas, perfectas, acidulces.