"¿no cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal mas fresco se marchita?"


M. Hernandez



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martes, 30 de enero de 2007

Cerezas en el suelo



En la vida hay silencios y adioses sin andenes,
distancias insalvables, espinas sin sus rosas,
canas del corazón en lugar de en las sienes,
vírgenes con amantes y putas pudorosas…

navegantes de niebla, de mentira, de cuento,
Sin barbas enredadas ni timón de madera,
Que hacen de la palabra un adictivo invento
donde poder mirarlos, sin cruzar la frontera.

Esperar que los sueños ocupen las distancias,
es como irse muriendo mientras vas respirando,
mejor será perfumar mientras hayan fragancias,
pactar con el diablo que nos está esperando.

quisiera revivirme mojada en tu deshielo,
pero tu agua discurre para otros navíos,
me acostumbraré a echar raíces en el el cielo,
escondida en el aire, suspendida en el frío.

Me licuaré en el agua de las nubes fundidas,
aturdida en tus manos de cuenco que me abrazan,
de mí sólo sustratos de sales en heridas,
cerezas en el suelo que tus labios rechazan.

lunes, 29 de enero de 2007

soneto del suicida




Se convierten mis dientes en colmillos,
mis ojos de reptil escupen fuego,
y reaparezco ante la nada luego,
ocultando la sangre en los nudillos,

loco monstruo suicida que me acosa
que me deja temblando en el vacío
umbral del futuro mas sombrío,
solapada serpiente sinuosa.

Me sostengo en el grito de los mudos,
clausurando mirillas de desnudos
futuros de lamentos contenidos.

quizá sea, o no, sólo un cobarde,
-sopla el viento en esta última tarde-
espero solo ya, quedar dormido.

domingo, 28 de enero de 2007

La Habana











La Habana de mis sueños que me moja,
corazón palpitante que me como,
que sufre en pié sobre un cuchillo romo
Cuba de mi alegría y mi congoja.

Ese Hotel Nacional, ese Ché en hierro,
mulatos, mercadillo y dignidades
siempre tú la pasión de mis verdades,
barba altiva de Fidel hasta los perros.


Pescadores del malecón dormido,
el cocotaxi, la mirada escrutadora,
el cielo rosa dueño de la aurora
como el manto de un dios aparecido.


Suena el son y pintores y albañiles
que restauran mansiones coloniales.
Mientras pongo tiritas a tus males,
me derrito en tus calles sin misiles.


Habana azul y rosa, siempre mía
estoy atada a ti , y aún sin tenerte
vivo en tu verdinegra letanía,
sopa de mar, santera de mi suerte.

Y quiero regresar, como quisiera
regresar a un amor agazapado,
y enhebrando mi paso hasta el Vedado,
quiero ser, mulata y habanera.

Plaza Vieja a las cinco, colegiales,
el jardín de misterio de oro y agua,
La santera del puro y de la enagua
Fortaleza de Morro, soportales.


Luciérnaga en un mundo oscurecido
magnética y febril, devoradora,
por regresar a tí, cuento las horas.
Cuba siempre, como un faro encendido.

sábado, 27 de enero de 2007

Morganas (sexteto-lira)



-Yo que ya nunca lloro,
por ser mujer reseca
de tanto como tengo acumulado,
que voy despavorida
de la ceca a la meca
huyendo del dolor en mi costado.-

Benditas las morganas
que extraen como si nada
esas lágrimas que buscan la salidas,
y dan curso corriente
a las gotas saladas
curasana de todas las heridas,

desconocida maga
que intuye mis secretos
aunque nunca los haya confesado,
equilibrista y daga
de lo abstracto y concreto
que roba corazones deshauciados.

Caballera Templaria





Ojo de halcón agudo, nombre de abracadabra,
suave como el aliento del bebé complacido,
misil inteligente, dueña de la palabra,
astrolabio anudado en el cielo encendido.

Cirujana precisa, concisa y necesaria,
sopladora del humo vanidoso, del vuelo
de la hueca palabra; caballera templaria
de vocablo de fuego disidente del suelo.

Como aplaudo al revés, he inventado este cuento
cuya protagonista me mira algunas veces,
siempre escucho su voz, con mis ojos atentos,
y que mire compensa mi cojera con creces.

Sin conocerla a ella, ni al cónclave de magos,
es tanto lo que ofrecen con paz irreverente,
que cada día un poco, de mi piel me deshago,
y la extiendo al influjo de su luna creciente.

viernes, 26 de enero de 2007

Aquél invierno




Yo tuve aquél invierno, catorce a mis espaldas,
unos tejados grises, palomas sin arrullos,
calcetines con goma, muñecas olvidadas,
demasiadas preguntas y demasiado orgullo.

Una falda escocesa, un jersey amarillo,
una trenca con cuernos, una prisa por irme,
una madre distante, un dulce de membrillo,
un sendero de luna hacia el que dirigirme.

Unos ojos de negro, un banco en una plaza,
un amor incipiente con chirucas marrones,
...y cada boca hablaba detrás de su mordaza
susurrando las letras de prohibidas canciones.

Una hermana morena, un adiós preparado,
un corazón hambriento, en mi boca tu beso,
un oscuro presagio de luto agazapado,
un Luis Llach de tristezas en tu guitarra preso.





Una vespino roja, la pintada en el muro,
la taquicardia,el miedo de olor a adrenalina,
Una Madre de Gorki, un incierto futuro,
un Bob Dylan lejano sonando en la cocina.





Como un terco fantasma me persigue a hurtadillas
aquél invierno duro que forjó mis abismos
acechando en cajones con fotos amarillas;
-aquéllos, los que fuimos, ya no somos los mismos-*

*(cito a Neruda)









miércoles, 24 de enero de 2007

sirenas y serpientes



El trajo puesto un nosequé ficticio
escondido en el porte de insumiso,
sin saber que bebía un maleficio
ella abrochó el botón del compromiso,

él mezclaba sonrisas amorosas
con manos empapadas de serpiente,
ella olvidó el sentido de las cosas.
Se tornó diminuta y transparente.

El trastocó la tarde por la noche,
renunció a las promesas encendidas
en alianza fiel con el reproche,
…y vigiló sus pasos a escondidas.

Otra sirena náufraga en el nido
transitando caminos enredados:
un paso atrás con el rostro aturdido,
él delante, trucándole los dados.

El se perdió en los hondos pasadizos
de aquélla melodía envenenada
de sangre espesa y ojos huidizos,
la razón por rencor acorralada.

Una noche con trazas de espejismo
sintieron mordeduras de desprecio;
ella era otra, él ya no era el mismo.
No quisieron pagar tan alto precio.

Sirenas y serpientes chapotean
En el fango del pan de cada día,
hilos de desamor que balancean
la misma cotidiana letanía.



punto detenido



Quisiera ser rocío que empapara tu esencia,
la tierna melodía que te alzara del suelo,
el tóxico preludio del sueño y la inconsciencia,
el aire irreverente que te enredara el pelo.

Quisiera ser regazo que acoja tu cabeza,
y una voz como un hilo susurrante al oído,
cordón de tus zapatos y puzle de tu pieza,
un anillo en tu dedo, la fruta que has mordido.

Quisiera ser la llama de la vela encendida
que temblorosa alumbra, discreta ,tus rincones,
bálsamo de la pena que llevas escondida,
ser el acorde clave de todas tus canciones.

El hechizo de nieve, la palabra perfecta,
el conjuro de bruja contra el templo sagrado,
un punto detenido cruzándose en tu recta,
la pasión que despierte tu corazón helado,

pasión que te llevara a olvidar composturas,
que brillara en tus ojos, que te tornara ausente,
despertando tu risa sin revisar facturas .
de los besos pasados que marcaron tu frente
.

tu muerte a cuestas






Tenía un un dolor sordo,en la sién instaurado,
un cadáver por ver, una guitarra muda,
un nudo en la garganta para siempre a mi lado,
un sudor frío dentro, una noche desnuda.

Con tu muerte llegó para siempre el invierno,
por tu boca sellada desaté la cordura,
tu ternura voló, y para mí el infierno
fué saberte en tu casa silenciosa y oscura.

El dolor me cambió, en iracunda, y loca,
tu ausencia me cubrió de una luz congelada,
en las bocas besadas, yo besaba tu boca,
en los ojos que amaba, buscaba tu mirada.

Lentamente las horas, los días y los años
pasaron y aprendí a vivir con la nada,
amé con el sustento de este atroz desengaño
las mismas letanías todas las madrugadas.

Olisqueaba el viento, tu olor en las camisas,
entre todas las voces, la voz de tus respuestas,
en mi risa impaciente se fundía tu risa,
nada sirvió de nada, llevé tu muerte a cuestas.

farola sin polillas



Qué quedará cuando fugitiva del deshielo
florezca como la espuma de las olas,

que quedará…cuando tiemblen en mis manos
los tapices de luz, las caracolas,

que será de las farolas sin polillas
bajo la lluvia tibia,

en las noches con estrellas ebrias,

que será de la arena de oro en grano.
del lamento dolorido,
qué del viento,
y qué de las tímidas tinieblas,

relegados al olvido por mi mano.

Cómo seré sin tristezas en las sienes,
con garganta sin nudos de corbata,
sin levantar polvo de adioses en andenes,

qué será del rescoldo ahora fogata.

Que será de mí, si acaso si vienes.

martes, 23 de enero de 2007

Castillos Chocolate




Ando convaleciente todavía,
y sacudo despojos inventados
mientras caliento el frío que traía,
desgranando del dulce, lo salado.

Por fortuna sonrío con las dudas
y mientras muerdo el aire , finiquito,
visto de luto las pasiones viudas,
cosa por cosa lo que puse, quito.

Otra vez, tragaluces y quimeras
devorando castillos chocolate,
otra vez condenándome a galeras,
otra vez, deslatiendo lo que late.

-Pero, puedes llamarme cuando quieras
-

Rosa de Invierno





Peleando a la muerte cada aliento
de cada inspiración, cada minuto,
está Rosa, azotada por el viento,
en manos del horror mas absoluto.

Por sus propias espinas perforada,
cosida por morfeos de morfina
a la cruz de la sábana clavada,
al yugo tumoral que la asesina,

la mirada perdida y solitaria
en sus ojos de adiós, desmesurados,
en la sala de espera planetaria,
donde esperan los mas desesperados,

…y la madre, de manos afanosas
va esquivando la muerte,el sable, el filo...
y al oído, ternuras misteriosas
le musita, con una voz de hilo.

Zarpazo de dolor, diente de hiena,
una mota de madre ante un gigante
ausente ya, y comida por la pena
escudo de su rosa agonizante.

Todo es angustia cada madrugada
todo ceniza, todo desconsuelo,
-no puedo sostenerle la mirada-
ya, sólo miro a Rosa, y miro al suelo.





Plegaria

Que permitan los santos y el cielo
que se fundan las almas de arena,
que mis alas emprendan el vuelo
y las lágrimas no sean de pena;



que permitan los dioses tiranos
respirar sin dolerme por dentro,
que la vida me ofrezca sus manos,
y que acuda la suerte a mi encuentro;




que las sombras no ocupen las luces
cuando quiera seguirte, sin cruces

que arrastrar por la senda del viento,

atilanos trajines me hechizan,
y en la bolsa del verso cotizan
como estrellas en el firmamento.






mezquindades


Que me hierva la sangre ante los indecentes
explotando en mi boca los vómitos oscuros
para estos miserables, de minúsculas mentes
y corazones duros.


Qué distante me siento de la gente vacía,
vacía de nobleza, llena de podredumbre,
en sus vulgares tronos reyezuelos de día
trepados a su cumbre

de noche son gusanos, que en retirada dejan
un rastro maloliente hacia su madriguera,
y que ante su reflejo, estúpidos festejan
su propia calavera

Ah! ésa gente maldita de oscuras mezquindades,
de vulgar apariencia, y de mirada esquiva,
que canta su sapiencia y exhibe necedades
con actitud altiva.


urnas





Ya pasaste hace años y arrasaste con todo
con mi paz, con mi sueño, y sin tocarme apenas
exprimiste mi alma, ocupaste mis venas
con un sutil sopor que me alzaba del lodo,

no pisaba la tierra cuando estaba a tu lado
-el tiempo detenido, el montón de colillas,
conversando, riendo, viéndonos a hurtadillas-
corazones livianos de tropezón alado.

De pronto descubrí el mechón de tu frente,
tus manos de pintor, tu risa portentosa,
tu cuerpo desgarbado, tu boca silenciosa
y tu fina ironía de hombre inteligente.

Han pasado mil años, yo diría mil vidas,
ahora tu boca huraña esquiva las miradas,
hostil y taciturno de luces apagadas
escondido y difunto en tu oscura guarida.

Has elegido mal, lo sé porque te quiero
y siempre te he querido, febril y resistente
a la tosca mirada, al veneno potente
que te tiene aturdido dentro del aguacero.

Separamos caminos , levantamos fronteras,
nos perdimos la pista salvo encuentros fugaces
-Donde no ha habido guerras no pueden haber paces-
sólo ha habido un quemarse cada uno en su hoguera.

Aprendí a resignarme al vacío absoluto,
los años dibujaron surcos en la memoria
y crecieron los hijos, producto de la historia
que nunca compartimos mas que vistiendo luto,

ese luto que viste las almas taciturnas
de los que no deciden, los que no arriesgan nada,
los que miran la vida con la boca callada
y dejan las pasiones olvidadas en urnas.


lunes, 22 de enero de 2007

Espacios





Dibújame el espacio del que seré habitante
y sólo por mirarte desharé mi camino,
-me quedé suspendida en el fondo marino
soltando todo el lastre en el último instante-,

anúnciame la vida a punta de cuchillo
deshaciendo los moldes en que habito invidente,
el odio y la mentira que anudan a la gente
ocupan en mi armario la punta de un palillo.

Prefiero los espacios de la mano alfarera
que deja las ponzoñas debajo del zapato,
de artesanos febriles sin cuerda ni contrato,
que se prodigan vivas al amor de cualquiera.

A mi espacio te llamo, y al espacio infinito,
escupiendo la lúgubre estrella que te habita
detendremos el tiempo; que la historia repita
con otro desenlace lo que ya estaba escrito.

Reléeme la boca, mi rezo descreído,
mi pulpa desgajada moradora del cielo,
retira con cuidado de mis ojos el velo,
allí verás intacto el amor escondido.

El Gran Silencio






Mi alma se construye hacia la lejanía,
con su dedo me indica el camino a la nada,
no se si quise esto, no se si lo quería,
parece que la vida me quiere refugiada

en oscuros rincones que me dejan sedienta
de un nosequé que tiene un fondo de promesa,
sola soy cuidadora, y sola soy sirvienta,
mas sola que ninguna, con todos a la mesa.

Soledad de cizalla, cuadratura perfecta,
de esquina a esquina anduve, tenaz, indivisible,
apartada de todo, concisa y circunspecta.
Ahora soy monasterio de muros invisibles.

Como en el Gran Silencio de bocas hilvanadas
ya sólo son audibles mis teclas y mis pasos,
la garganta se cierra, herida, desgajada
cuando tus torbellinos recuerdan mis fracasos.

Mi alma es aguacero que moja lo que toco
y que todo lo impregna de un halo de tristeza,
de todo lo que quise, ha quedado muy poco,
el vicio de rimar, y ninguna certeza.

El invierno despierta detrás de los cristales
y golpea con furia, y me cuelga sus muertos,
ya no tengo cerrojos para tristes finales,
ni amarres invisibles, ni fantasmales puertos.

Yo no quise esta vida, como casi ninguno,
no quise la mordaza que me tiene encallada,
todo, me sobra todo, todo es inoportuno,
sola, me quiero sola, con la boca sellada.

llaves




Cristales empañados de ataduras
limpiaré con el borde de mi alma;
aquí, en el cementario de la calma,
dejo a los huracanes mis corduras.

Disfrazada de rosas recatadas
ambiciono las salvias amarillas
para cubrir la piel de mis costillas
que ahora languidecen encalladas.

Unas llaves cayeron desde el cielo:
sonidos de cristales y tornados,
estrépito, edificios derrumbados.
Hoy llueven llaves con crujir de hielo.

Llaves de rabia , llaves de amarguras,
llaves de lluvia, agujas desatadas...
llueve odio en fila, llueven rescatadas
de tu rencor las llaves mas oscuras.

Las llaves del dolor buscan herirme
para desmoronar mi alma de roca,
pero de tí ya nada me provoca:
ya me había marchado antes de irme.

Vuelan llaves que prenden en mi pelo,
llaves rescatadoras de respuestas
que restan dudas y que suman cuestas
por las que transitar hacia el deshielo.

Llaves de fuego buscan los resquicios
por donde calentar mi gota fría;
tú desclava tu cruz ,y yo la mía:
ya no existen cerrojos vitalicios.